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miércoles, 4 de mayo de 2011

El estrés asociado a la enfermedad de Parkinson


La Unidad de Trastornos del Movimiento del Área de Neurociencias de Xanit Hospital Internacional es liderada por el Dr. Víctor Campos y la Dra. Concepción del Río, neurólogos especialistas en trastornos del movimiento, quienes realizan una valoración global apoyados en las desarrolladas técnicas de Diagnóstico por Imagen y de Medicina Nuclear con las que cuenta el centro, e integrados dentro un equipo multidisciplinar formados por neuropsicólogos, fisioterapeutas, logopedas y terapeutas ocupacionales.

Según asegura el Dr. Víctor Campos, Director del Área de Neurociencias de Xanit Hospital Internacional, un servicio que da una respuesta integral a las personas que sufren esta enfermedad, “el estrés que conlleva el ritmo de vida actual tiene como consecuencia un aumento de la actividad del sistema glutamatérgico (un neurotransmisor cerebral) que influye en la puesta en marcha de los sistemas de degeneración de las neuronas en general y de las neuronas dopaminérgicas en particular, responsables de la enfermedad de Parkinson”, afirma el Dr. Campos, quien añade que “el incremento de este tipo de padecimientos cerebrales puede ser indicativo de una forma de vida a la que, al menos por ahora, el cerebro de los humanos parece no estar adaptado”.

Xanit Hospital Internacional informa que más de 150.000 personas en España y más de 22.000 en Andalucía sufren de Parkinson, una dolencia neurodegenerativa que afecta principalmente a mujeres y hombres de más de 60 años y cuyo incremento de casos podría estar relacionado con el estrés.

Otro de los factores que influyen en la mayor frecuencia de aparición de esta enfermedad están asociados al aumento de la esperanza de vida, y al consecuente incremento de la edad media de la población, aunque es necesario resaltar que las mejoras terapéuticas alcanzadas han conseguido que la vida de estos pacientes sea más prolongada y de mejor calidad. Según explica el Director del Área de Neurociencias de Xanit Hospital Internacional se trata de una enfermedad edad-dependiente, poco común antes de los 50 años. “A partir de los 60 años las cifras de incidencia aumentan de forma progresiva y por nuestra experiencia hemos comprobado que existe una edad de riesgo (alrededor de los 72-75 años) en el que si la enfermedad aparece será más grave y con peor respuesta a los tratamientos”.

A pesar de ello, el Dr. Víctor Campos aclara que un 5% de las personas que sufren esta enfermedad tienen menos de 40 años, denominándose a este grupo ‘parkisonismos juveniles’. Con respecto a los síntomas, en la mitad de los pacientes se inician con rigidez y lentitud en la realización de movimientos voluntarios y en el otro 50% los síntomas están asociados a un temblor característico que aparece cuando el paciente está relajado, llamado “temblor de reposo”.

El Dr. Víctor Campos confía que a corto plazo la curación del Parkinson será una realidad gracias a las múltiples líneas de investigación que garantizan una aproximación real a la solución del problema que pone en marcha la neurodegeneración en la enfermedad de Parkinson. Pero, por el momento resalta la importancia de los fármacos para el tratamiento de esta enfermedad y así como estrategias quirúrgicas, entre las que se encuentra la estimulación cerebral profunda, de alta eficacia en el control de los síntomas y que consiste en la colocación de un “marcapasos” en el núcleo cerebral subtalámico, de importancia decisiva en el control del sistema glutamatérgico. “También existe la posibilidad de ‘restaurar’ con terapia celular las estructuras cerebrales afectadas por el proceso degenerativo o en casos concretos en los que se demuestre una anomalía genética, realizar un tratamiento con terapia génica”, añade el Dr. Víctor Campos, quién añade que como complemento, existen diferentes técnicas de fisioterapia, terapia ocupacional, musicoterapia o bio feet-back (una técnica neurofisiológica asociada a una sensación) que juegan también un papel importante en el abordaje integral del paciente parkinsoniano.


Tomado del blog: NOTICIAS DE SALUD

Estrés y daños en el hipocampo


En la revista Neurology, correspondiente al 9 de diciembre de 2003, se publicó un estudio que refiere que el estrés afecta estructuralmente el hipocampo. De acuerdo al grupo de investigadores norteamericanos, el estrés crónico se asocia a daños en el hipocampo y a deterioro de la memoria, tanto en animales como en seres humanos. Con el objeto de examinar esta relación con datos clínicos y patológicos procedentes del Religious Orders Study, se llevo a cabo un estudio clínico-patológico longitudinal en monjas, sacerdotes y frailes católicos ancianos en los Estados Unidos.

Al comienzo de la investigación se evaluó en los sujetos la tendencia a experimentar distrés psicológico (además de la evaluación cognoscitiva inherente al Religious Orders Study), como indicador de su susceptibilidad ante estados emocionales negativos a través de su vida.

De los participantes que fallecieron durante el estudio, más del 90% fueron sometidos a estudio histopatológico de sus cerebros, comprobándose la presencia o no de lesiones características de la enfermedad de Alzheimer (EA). La valoración se realizo mediante análisis ajustado para las variables clínicas y demográficas, la asociación entre tendencia al distrés, deterioro cognitivo, EA incidente y mediciones de histopatología de EA.

De los 939 sujetos evaluados inicialmente (de los que 797 fueron reevaluados al menos una vez durante el estudio), 140 personas desarrollaron EA durante los 4.9 años que como media duró su seguimiento. La media de reevaluaciones por sujeto fue de 5.9, con hasta 9 reevaluaciones en algunos de ellos, debido a que el Religious Orders Study está aún en curso.

Se constató que los participantes con una tendencia alta a padecer distrés psicológico tenían el doble de riesgo de padecer EA que los que tenían una tendencia baja a padecerlo. La tendencia al distrés psicológico se asoció también a deterioro de la memoria episódica, aunque no de otras áreas cognitivas. Tal asociación elevaba el riesgo hasta más de 10 veces para aquellos con alta tendencia al distrés psicológico, en comparación con lo sujetos con baja tendencia al mismo.

Sin embargo, la tendencia al distrés psicológico no mostró asociación con las mediciones de lesiones histopatológicas de EA.

Los autores concluyen que: "La tendencia a experimentar distrés psicológico es un factor de riesgo para EA, efecto independiente de marcadores histopatológicos de EA tales como las placas y ovillos corticales".

Tomado de Hipocampo.org